La nutrición clínica requiere un registro detallado y evolutivo que va mucho más allá de una receta de dieta. El seguimiento del peso, la composición corporal, los hábitos alimentarios y la adherencia al plan son componentes esenciales de una práctica nutricional efectiva.
Los registros que no pueden faltar en nutrición
Una historia clínica nutricional completa debería incluir:
- Antropometría: peso, talla, IMC, perímetro abdominal, y su evolución en el tiempo.
- Objetivo nutricional: descripción del objetivo terapéutico (descenso de peso, ganancia muscular, manejo de patología, etc.).
- Plan alimentario: detalle del plan indicado en cada consulta.
- Calorías objetivo: valor calórico estimado del plan.
- Suplementación indicada: registro de suplementos y dosis.
- Observaciones: adherencia, dificultades y ajustes.
El seguimiento del peso y el IMC
El gráfico de evolución del peso a lo largo de las consultas es una herramienta motivacional y clínica fundamental. En FichaMed, cada valor registrado en el evento de antropometría alimenta automáticamente el gráfico de tendencia del paciente.
Mostrarle al paciente su curva de peso descendente en la pantalla es, en muchos casos, el mejor estímulo para la adherencia al tratamiento.
Laboratorios asociados a la consulta nutricional
La nutricionista clínica también necesita acceso a los datos de laboratorio: glucemia, colesterol, triglicéridos, vitamina D, B12, ferritina, hierro sérico. Tener esos valores junto a la historia clínica nutricional permite hacer una evaluación integral sin tener que buscar en papeles separados.
La clave del seguimiento nutricional exitoso es la constancia en el registro y la visualización de la evolución.